No lo niego: escucho
Milenio3, y escucho, por lo tanto, al inefable
Íker Jiménez. He de decir que no me pierdo un programa desde hace un par de años. Sirva de atenuante decir que no lo escucho en su emisión en directo, los fines de semana de madrugada, sino que me bajo los ficheros y los voy más oyendo que escuchando entre semana.
La verdad es que es un programa fascinante, capaz de pasar de debates bastante rigurosos y exposiciones más o menos serias a hacerse eco de rumores que se desmienten con sólo fijarse en la primera página de resultados de google. Capaz de tratar, por un lado, temas como los evangelios apócrifos o algunos episodios históricos de la segunda guerra mundial, y personajes como JFK, Hitler, o Jesús de Nazareth y, por otro lado, temas como los
ummitas o las apariciones de espíritus, y personajes como
Erich von Däniken,
Lobsang Rampa o my name is Benítez; J.J. Benítez. Si eso se salpimenta con dramatizaciones (recreaciones con actores de historias que sin entrar matices calificaremos "de miedo"), raciones de autoayuda y "filosofía" tipo
Jorge Bucay, sección literaria (¿?!), emisiones en directo desde concentraciones que recuerdan a las de los evangelistas (eso sí, de momento no piden dinero) y otros recursos manidos pero efectistas, se entenderá que ante semejante artefacto radiofónico mi mente deje de pensar por sí misma y entre en un estado de encefalograma asintótico parecido al que causa ver los inacabables anuncios de la teletienda o la vuelta ciclista.
Con este bagaje, he podido comprobar que la gran mayoría de la población, ante hechos paranormales, esotéricos, misteriosos o de difícil explicación, se divide en escéptica y, digamos, crédula o "conspiranoica", horrísono palabro que el amigo Íker y sus acólitos utilizan hasta la saciedad. Ahora bien, he descubierto últimamente una tercera categoría que me tiene descolocado. Vendría a ser un grupo de gente que intenta desmontar las ideas más tirando a crédulas
con otras ideas igual o peores. Por ejemplo, leamos un fragmento de una cierta página web, que habla sobre el extraño fenómeno de la licuación de la sangre de San Genaro:
"Cuando los psicólogos y parapsicólogos comenzaron a analizar detenidamente lo que sucede con la sangre de San Genaro, los resultados de unos y de otros fueron muy similares. Sostienen que es la fuerza de un mismo pensamiento la que origina la licuación (más de cinco mil personas frente a la Catedral) y al "hacer espuma" esa sangre, los incrédulos napolitanos tienen asegurado un buen año. "Son los únicos días en que creen en algo y concentran en ese momento su mayor fe y sus más fuertes expectativas", dice Nino Longobardi, destacado periodista y escritor italiano que estudió el tema. Bueno, esto no es más que una explicación disparatada, porque ninguna aglomeración de personas por más que concentren el pensamiento puede tener tanta fuerza como para licuar sangre seca ni mucho menos..."
Muy bien dicho. Éste es claramente escéptico, ahora les va a dar candela. Veamos cómo prosigue su razonamiento.
¡¡¿Cómo?!!
Ostia. Ahora si que me ha dejado descolocado. Voy a leer algo más, a ver si me aclaro.
No, no; debe ser una confusión. Quien esto suscribe es claramente escéptico, estaría bromeando. Sigo leyendo.
Esto... ¿Cómo dice?
Bueno, pues quien esto suscribe es un tal profesor Horacio Velmont, que tiene una página muy divertida. Como os decía, este señor se empeña en desmontar todas las mentiras que nos venden. Por ejemplo, ¿queréis saber cuál es la verdad sobre el caso Roswell?
"Los ufólogos que sostienen la teoría de que fueron dos los Ovnis involucrados en Roswell están en lo cierto. Pero no fue un mero choque entre dos naves espaciales que colisionaron por accidente, sino que se trató de un verdadero enfrentamiento belicoso. Una de ellas provenía de Orión 3 y la otra de Anthea. La nave de Orión perseguía a la de Anthea y la alcanzó al llegar a nuestro planeta, produciéndose el enfrentamiento fatal en la zona de Roswell que terminó con esta última. Los cuerpos (eran 4) recogidos por los militares estadounidenses, por lo tanto, eran antheanos, de los cuales uno de ellos estaba vivo. La autopsia del extraterrestre que se pasó por televisión fue real y no se trató de ningún muñeco como sostuvieron ligeramente algunos "expertos".
También es desternillante la esclarecedora entrevista que le hacen al físico Sir Roger Penrose sobre las teorías, erróneas por supuesto, de Stephen Hawking. Un detalle: la entrevista no es del todo presencial. Se la hace un médium (¿adivináis quién?) al "yo superior" de Penrose.
Llegados a estes punto, creo que está claro que entre los escépticos y los crédulos hay un punto de encuentro. Espero que algún día Íker lleve a Horacio a su programa.
Y ya sabéis: hay una probabilidad del 80% de que esta idea no sea mía.